ENTREVISTA A JOSEP ANTONI DURAN LLEIDA, SECRETARIO GENERAL DE CONVERGENCIA I UNIÓ

«CiU no tendrá objeción si los jueces deciden ilegalizar a Batasuna»

«No queremos lavarnos las manos como Pilatos, siempre hemos apoyado la lucha contra ETA, aunque nos haya supuesto coste electoral»

ISABEL LÓPEZ, BARCELONA en "El Correo" del 25-8-02

Josep Antoni Duran Lleida defiende a capa y espada la coherencia de Convergencia i Unió al apoyar la Ley de Partidos, pero no la implicación del Parlamento en el proceso para ilegalizar a Batasuna. «PP y PSOE nos tratan injustamente», sostiene el secretario general de CiU a propósito de las críticas recibidas por su decisión de abstenerse en el Pleno del Congreso, que mañana instará al Gobierno a llevar ante el Tribunal Supremo la proscripción del partido de Otegi. «CiU no tendrá objeción si los jueces deciden ilegalizar a Batasuna», precisa Duran, que critica en duros términos la política autonómica del Gobierno Aznar.

-Estas dos últimas semanas, CiU ha ganado protagonismo en el escenario político. ¿Se siente satisfecho, incómodo o más bien molesto?


-En primer lugar, nos ha sorprendido que el debate se haya centrado en nuestra posición, y, aunque pone de relieve el valor cualitativo de la postura política de CiU, nos molesta haber sido el objetivo principal del debate con el PSOE y PP y el resto de partidos, en la medida en que ha sido utilizado para presentar una CiU poco consecuente con su pasado y poco responsable con sus decisiones, porque eso es falsear el debate y nuestra posición.

-CiU apoyó en junio la Ley de Partidos, pero mañana se abstendrá en el Congreso. ¿No cree que la ley debe aplicarse a Batasuna?

-Debe aplicarse a cualquier partido que incurra en alguno de los supuestos de esa ley. No será CiU, llegado el caso, quien se oponga a la ilegalización de Batasuna. Somos coherentes con lo que defendimos en el debate de esa ley: que el poder legislativo debe proporcionar al ejecutivo los refuerzos legales necesarios en la lucha antiterrorista. El Congreso dio al Gobierno lo que pedía, y CiU, tras pulir los aspectos de la ley que no se amparaban en la Constitución porque perseguían ideas, la aprobó sin complejos. Lo que tenía que haber hecho el Gobierno en todo caso tras el último atentado era dar instrucciones a la Fiscalía para que instara, si había pruebas, la ilegalización de Batasuna.



Que sean los jueces



-¿Cree que Batasuna forma parte del entramado de ETA?

-Es evidente que hay conexión política, y así lo pregona la propia ETA, pero no debe ilegalizarse a Batasuna por eso o por no condenar el crimen, lo que me parece repugnante, sino porque sus actos se enmarquen en lo que el Código Penal o la Ley de Partidos consideran punible.


-Después de las amenazas de Otegi al Gobierno vasco, ¿cree que Batasuna puede seguir siendo una fuerza política legal?

-Quienes deben decidir si esas manifestaciones son o no causa de ilegalización son los jueces, no los políticos, al margen de que los partidos tengan su opinión. A mí me parecen opiniones amenazantes, pero lo que es importante valorar no es eso, sino la reacción de Ibarretxe, porque hay interés en esconder esa decisión de aplicar la ley, la compartan o no. Lamento que se ignore desde el Gobierno central la respuesta del Ejecutivo vasco.

-Portavoces del PP sí han valorado esa respuesta de Ibarretxe.

-Es cierto, pero es lo menos que cabe esperar. Si no hay inteligencia política para entender el valor de la actitud del Gobierno vasco, apaga y vámonos. Pero eso no es suficiente por parte del Ejecutivo central, porque es evidente su deseo de excluir al Gobierno vasco y al nacionalismo democrático del necesario diálogo que requiere una política antiterrorista.

-¿Quién hace gala de menor inteligencia?

-Es evidente que, por parte del Gobierno del PP, existe un ánimo expreso de arrinconar al PNV. Es cierto que todos hemos cometido errores, también el PNV, pero en un proceso que será largo, porque, sea cual sea el efecto de la ilegalización de Batasuna, no se acabará ni con ETA ni con el terrorismo, habrá que ser capaz de dialogar con todos, y en ese diálogo será pieza sustancial el partido más votado en Euskadi. Y, hoy por hoy, es el PNV.



Apoyo a los ministros



-CiU sostiene que el Gobierno no debía involucrar al Congreso en esta cuestión. ¿No cree que tampoco sobra la actuación simultánea de los diputados como representantes de la ciudadanía?

-Ese debate ya lo hicimos, ahora es innecesario. No es que queramos lavarnos las manos como Pilatos; apoyamos la Ley de Partidos y, a lo largo de nuestra vida como fuerza política, hemos apoyado la lucha antiterrorista, aunque haya tenido costes electorales para nosotros. Tampoco nos lavamos las manos en la aplicación de la ley: si los jueces consideran que Batasuna o quien sea debe ser ilegalizada, no tendremos objeción. Sólo pedimos que los fundamentos jurídicos sean sólidos y ajustados a Derecho, para que esa decisión no tenga marcha atrás.

-¿Cree que su postura en este tema puede costarles votos?

-No me refería sólo a la Ley de Partidos, también a nuestros apoyos a ministros de Interior de épocas pasadas. No fue fácil de entender para parte de nuestro electorado el apoyo a Martín Villa, o a Corcuera. Pero ni entonces ni ahora tomamos la decisión en función de las consecuencias electorales. No nos inhibimos del terrorismo, no somos ajenos al dolor ni al terror de ETA; de eso ni pasamos, ni nos lavamos las manos. Siempre hemos estado frente al terrorismo.


-Su comunidad ha sufrido los atentados de ETA. ¿Cree que los catalanes entienden su posición con respecto a la ilegalización de Batasuna?

-Habrá de todo. La sociedad catalana es distinta a la vasca y a la española; no digo que ni mejor ni peor a ellas, distinta. Claro que hay dolor, y que nos acordamos de Hipercor, del concejal del PP, de Lluch, del policía municipal. Pero en la manifestación en el Paseo de Gracia tras los atentados a dirigentes del PP y Lluch, la gente estaba indignada contra ETA, pero también quería diálogo. Nos gustaría que se entendiera que se puede estar contra el terrorismo y no necesariamente con todos y cada uno de los pasos que den PP y PSOE.

-Siempre se destaca el sentido de Estado de CiU. ¿Su abstención puede suponer un punto de inflexión?

-Somos conscientes de que PP y PSOE, con toda su fuerza política y mediática, pueden dañar nuestra imagen, pero eso no es bueno para nadie. El PP dice haber tomado nota de nuestra actitud; nosotros también tomanos nota de la suya y de la del PSOE, porque nos presentan como lo que no somos, como un partido cobarde o que se alinea con las posiciones del terror. Lo dicen sus dirigentes, y me parece gravísimo.

-¿Y puede influir en la futura actuación política de CiU?

-Los dos partidos deben reflexionar sobre en qué medida pueden estar hipotecando no sólo sus relaciones con CiU, sino nuestro compromiso en la política española. Usted dice que nos aprecian como fuerza política con gran sentido de Estado; yo me atrevo a ir más allá, porque hemos mantenido, a pesar de ser una fuerza nacionalista, mayor sentido de Estado en la lucha antiterrorista que PP y PSOE; el PP la usó para erosionar al PSOE, y el PSOE lo hizo con el Gobierno de UCD. Nunca CiU ha cuestionado medidas policiales ni, en general, la política antiterrorista de los gobiernos.



Efectos de la medida



-¿Les costó mucho tomar la decisión de abstenerse en el Pleno de mañana?

-No. Se ha querido hacer ver que esa decisión está influida por el PNV, o por las presiones del PP o el PSOE, pero no es cierto. Es una decisión tomada sin presiones, anunciada a bombo y platillo en el debate de la Ley de Partidos. Dijimos entonces y después que lo que nosotros teníamos que hacer ya estaba hecho, que ahora le competía al Gobierno en todo caso dar el paso para que luego los jueces decidieran.

-Decía que CiU ha tomado su decisión libre de presiones. Pero, ¿no ha pesado que es una fuerza nacionalista o su historia de colaboración con el PNV?

-No quiero ocultar una relación histórica con el PNV ni de amistad personal con algunos de sus dirigentes, aunque ciertos sectores políticos les presentan como apestados. No oculto esa relación fraternal. Pero, dicho esto, Euskadi tiene su propia situación política y social y Cataluña, una distinta. Y el PNV tiene su estrategia y nosotros, la nuestra, que no tienen por qué ser compartidas por el otro, sino respetadas.


-Los partidos nacionalistas vascos sostienen que la proscripción de Batasuna empeorará la situación en Euskadi. ¿Usted también lo cree?

-Es posible que tengan razón, pero no me atrevo a sacar la bola de cristal. ETA seguirá matando, porque lo hace con Batasuna y lo hará sin ella. Sí creo que la medida radicalizará a un sector de la población, pero debemos tener en cuenta que ETA nació con Franco, que en la democracia se ha intentado acabar con ella sin éxito y ahora se propone la ilegalización de Batasuna, que ignoro si será o no exitosa. Nosotros apoyamos la Ley de Partidos; por tanto, no podemos oponernos a su ejecución.

-¿Temen que el PP deje de apoyar a CiU en el Parlamento catalán?

-No me preocupa, y no quiero que esto se interprete como un acto de soberbia o de desprecio al PP. Sabemos que no tenemos mayoría suficiente para gobernar y que en momentos clave, como los Presupuestos, hemos necesitado los votos del PP. Queremos acabar la legislatura, y vamos a acabarla, apoye o no el PP nuestros Presupuestos. Si no lo hace, los prorrogaremos.

-¿Descarta entonces un adelanto electoral?

-No veo otro calendario electoral posible que el previsto; es decir, elecciones autonómicas en el otoño del próximo año. No tenemos intención de adelantarlas, a no ser que todos los partidos se unan para imponernos alguna acción de gobierno contraria a nuestro compromiso electoral y de país. Si eso sucede, ya tomaremos decisiones, pero, hoy por hoy, no pasa por nuestro imaginario adelantar las elecciones.

-¿Cree que el PNV ha radicalizado su discurso en estos meses?

-También hay que preguntarse si lo que hacen PP y PSOE ha ayudado a radicalizar al PNV. Y si a la democracia y al propio Estado de Derecho les interesa más que los votos radicales vascos estén gestionados por Batasuna o por el PNV. Me parecería lógico que el PNV intentara disminuir el espacio electoral de Batasuna e incrementar su fuerza. Sería bueno para la democracia y para el Estado de Derecho. Acusan al PNV de radicalización por reivindicar que se complete el Estatuto, cuando es una desvergüenza que, tras más de 20 años, queden cuestiones por transferir.

-¿Qué escenario político vislumbra de cara al futuro?

-No hay augurios positivos. Puede sonar a letra prefabricada, pero no es que quepa hablar de amenaza de regresión autonómica, es que la hay. Los últimos pasos legislativos del Gobierno central, como la ley de estabilidad presupuestaria o de calidad de enseñanza, por no hablar de que no aplica sentencias del Tribunal Constitucional, dibujan un panorama difícil desde la perspectiva autonómica. Existe una confrontación clara con el Gobierno vasco, pero corre el peligro de que se consolide con CiU. Son casos distintos, pero las acusaciones de estos días a CIU no pasarán en vano. Puede haber un proceso de confrontación in crescendo entre el Ejecutivo y nosotros.


-Es usted pesimista.

-Mire, al Gobierno vasco se le dice que puede hablar de transferencias si garantiza que va a ser leal y que no quiere superar el marco estatutario. Nosotros quisimos hablar hace un año con Aznar de autogobierno sin cuestionar el marco constitucional y estatutario, y tampoco lo conseguimos. El PP va cerrando puertas hacia la actitud encomiable de CiU, y es lógico buscar otras salidas. El Gobierno del PP cambió su actitud al lograr la mayoría absoluta. La última encuesta del CIS refleja que ya no hay tanta distancia entre PP y PSOE, y, un día, el PP puede perder esa mayoría absoluta y necesitar de otras fuerzas políticas como la nuestra. Y lo que está pasando estos días, y lo que pueda pasar en materia de política autonómica, no pasará en balde ni será inocuo.

-¿CiU elevaría entonces el listón de exigencia al PP?

-No estamos hablando de elevar el listón, sino de la rebaja autonómica que el PP aplica. En la medida en que recibamos golpes, hallará una CIU menos receptiva y unos cuadros poco proclives a la colaboración con el PP.

 

AZNAR PROMETE NO DAR «NI UN MINUTO, NI UN SEGUNDO DE RESPIRO» A BATASUNA

 

Extracto de una noticia en "El Correo" del 25-8-02

 

...Muy crítico con la actitud del PNV, que, junto a EA y un pequeño puñado de diputados del Grupo Mixto, votarán en contra de instar la ilegalización de Batasuna, Aznar acusó a los nacionalistas vascos de «no querer terminar con la deriva totalitaria» que ETA ha impuesto en el País Vasco. A su juicio, los argumentos del PNV para oponerse a la disolución de la formación abertzale son meras «excusas», porque, aseguró, la Ley de Partidos no persigue ideas, frente a lo que los nacionalistas vascos arguyen contra su aplicación.



Impasibles



Aznar también dedicó un duro ataque a los nacionalistas catalanes, que votaron sí a la Ley de Partidos pero se abstendrán en lo que a su aplicación contra Batasuna se refiere, y les advirtió de que «el peor riesgo es el del mantenernos impasibles» ante ETA y su entorno. Frente a los argumentos de CiU e IU, contrarios a que el Parlamento intervenga en la deslegalización de una fuerza política, el jefe del Ejecutivo afirmó que «el órgano que representa la soberanía nacional tiene la obligación moral de defender públicamente nuestra democracia».

Por último, el presidente declaró ser consciente de que la cuenta atrás de la existencia legal de Batasuna no significa que el terrorismo vaya a acabar de inmediato, pero agregó: «Tengo la certeza de que lo van a tener mucho más difícil».